jueves, 8 de octubre de 2009

Constitución




La nación dominicana se jactó de repetir una y otra vez que Juan Bosch nos había dejado la Constitución más avanzada y progresista de toda América. Eso fue en 1963, en un gobierno que después fue idealizado, sólo permaneció 7 meses en el poder. Ha llovido una enormidad desde entonces. Golpe de estado, guerra de Abril, gobierno provisional y “democracia” a partir de 1966.

Pasó el tiempo, Bosch envejeció y murió; este año se está celebrando el centenario de su natalicio. Cabe destacar que de su mano nacieron las dos fuerzas políticas que en los momentos tienen las mayores posibilidades de alzarse con un triunfo electoral: el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

El Congreso de la República ha pasado todo el 2009 tratando de darnos una nueva carta substantiva… una más. Ha sido un año luengo y tedioso; se han desamparado asuntos prioritarios de la nación para jugar a la constitucionalidad. Por demás, juego consensuado y pagado a costa de todos.

Quizás nadie definió mejor lo que es la Constitución para este país que Joaquín Balaguer: “un pedazo de papel”.

Sería como pedir en demasía pero nuestras cámaras legislativas deberían cambiar la silueta, dejarse de tanta petulancia partidista y empezar a amar verdaderamente a la nación dominicana, a nuestro pueblo y a nuestra gente. Llenarse de vida democrática y ejercer un autentico dialogo político y social de respeto al ciudadano.

En el pleno de la Asamblea Constituyente, nuestros senadores y diputados, envanecidos, soberbios, remunerados hasta la indecencia, han demostrado lo que son, mientras sus connacionales lloramos por todo aquel tiempo en que hemos apostado a la esperanza de vivir en la acera de la normalidad democrática.

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